Arequipa, Cusco y otros destinos culturales se posicionan como favoritos para Semana Santa, en un contexto de fuerte movimiento turístico interno en Perú.
El feriado de Semana Santa continúa posicionándose como uno de los periodos de mayor movimiento para el turismo interno en Perú, con efectos directos en las economías locales. Durante 2025, cerca de 1.9 millones de personas se movilizaron en el país, generando un impacto económico de US$ 222 millones, según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), que superaron las proyecciones iniciales del sector.
Con ese antecedente, distintos actores de la industria anticipan un comportamiento similar para 2026, impulsado por la búsqueda de escapadas cortas que combinan tradición, cultura y naturaleza. En este contexto, algunas ciudades vuelven a perfilarse como protagonistas de la temporada.
Arequipa se mantiene entre los destinos más representativos, especialmente por la intensidad de sus celebraciones religiosas, que se integran con su patrimonio arquitectónico y su oferta gastronómica. La ciudad ofrece una experiencia que articula lo espiritual con lo cultural, lo que la convierte en un punto de alto interés durante estas fechas.
Destinos que combinan tradición religiosa y circuitos culturales en Semana Santa
En el sur del país, Cusco continúa atrayendo visitantes que combinan la agenda litúrgica con recorridos por el centro histórico y excursiones al Valle Sagrado de los Incas. Este circuito permite integrar prácticas religiosas con turismo arqueológico y paisajístico, ampliando la experiencia del viajero más allá de los eventos propios de la Semana Santa.
A menor distancia de Lima, Caral se presenta como una alternativa enfocada en el turismo cultural. Su valor como una de las civilizaciones más antiguas de América la posiciona como una opción viable para viajes de corta duración, especialmente para quienes buscan contenido histórico sin desplazamientos extensos.
En el norte, Trujillo articula una oferta que combina vestigios prehispánicos y espacios costeros. Lugares como Chan Chan y las Huacas del Sol y de la Luna se complementan con playas tradicionales como Huanchaco, configurando un producto turístico diverso en un mismo destino.
Para quienes permanecen en la capital, la tendencia apunta hacia experiencias urbanas vinculadas a la gastronomía y el descanso, en línea con una demanda que prioriza planes flexibles y de corta duración.
Desde el sector hotelero, la temporada se interpreta como una oportunidad para dinamizar el turismo interno a partir de propuestas que respondan a ese perfil de viajero. Semana Santa es una de las temporadas más esperadas para viajar dentro del país. Muchos viajeros buscan destinos que ofrezcan una combinación de tradición, cultura y naturaleza, por lo que ciudades históricas y rutas naturales se convierten en opciones muy atractivas para escapadas de tres o cuatro días.



