Antes de pasar por los controles del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, los viajeros deben verificar la capacidad de sus baterías portátiles y conocer las condiciones para transportarlas.
Las restricciones para el transporte de baterías de litio forman parte de las medidas de seguridad que los viajeros deben considerar antes de llegar al aeropuerto. En ese sentido, Lima Airport Partners (LAP) recomendó verificar la capacidad del power bank y las condiciones establecidas por la aerolínea para evitar que el dispositivo sea retenido durante el control de seguridad.
¿Qué power bank se puede llevar en un vuelo desde el Aeropuerto Jorge Chávez?
A través de sus canales oficiales, LAP señaló que los pasajeros deben revisar los vatios-hora (Wh) de la batería portátil antes de dirigirse al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Esta información suele estar indicada en el propio dispositivo o en su empaque, por lo que conocerla con anticipación permite determinar si el power bank cumple con las condiciones de transporte.
De acuerdo con los límites informados, las baterías portátiles con una capacidad de hasta 100 Wh pueden transportarse en el equipaje de mano. Para aquellas que superan los 100 Wh y llegan hasta 160 Wh, es necesario contar con una autorización previa de la aerolínea.
En cambio, los power banks que exceden los 160 Wh no están permitidos a bordo. La medida responde a los riesgos asociados con las baterías de litio, que pueden generar situaciones peligrosas ante daños, cortocircuitos o sobrecalentamiento.
Por esta razón, estas baterías tampoco deben colocarse en el equipaje facturado, independientemente de la capacidad que tengan. LAP recomendó, además, consultar directamente las disposiciones de la aerolínea con la que se realizará el viaje, ya que pueden existir condiciones adicionales para el transporte de estos dispositivos.
El aeropuerto tendrá su primer edificio de oficinas
En paralelo a las medidas relacionadas con los pasajeros, el aeropuerto avanza en el desarrollo de nuevos espacios vinculados con su actividad aeroportuaria y comercial.
LAP adjudicó a Inmobiliaria Koricancha S.A. el diseño, construcción y operación del que será el primer edificio de oficinas del terminal aéreo. La propuesta seleccionada consideró la experiencia de la empresa en infraestructura logística y aeroportuaria, además de criterios relacionados con arquitectura, eficiencia operativa y sostenibilidad.
El proyecto se desarrollará sobre un terreno de 2.455 m² y contempla un edificio de nueve pisos, con 17.353 m² de área edificada. De esta superficie, aproximadamente 14.000 m² estarán destinados a oficinas, espacios de coworking y locales comerciales.
Estos espacios estarán orientados exclusivamente a empresas nacionales y multinacionales vinculadas con las operaciones aeroportuarias y el comercio exterior, en respuesta a la demanda de infraestructura corporativa generada alrededor del nuevo terminal.
El proyecto funcionará bajo un modelo de inversión basado en el arrendamiento y tiene previsto iniciar sus operaciones comerciales durante los primeros meses de 2028. De esta manera, la ampliación del entorno del aeropuerto incorpora infraestructura destinada no solo a la atención de pasajeros, sino también a las actividades empresariales relacionadas con la operación aeroportuaria.


