Los bloqueos en Bolivia frenan el movimiento en la frontera con Puno y golpean una economía que depende del comercio diario y el turismo terrestre.
La crisis política y social en Bolivia ya tiene efectos visibles en la economía del sur peruano. En Desaguadero, principal punto de conexión terrestre entre Perú y el país altiplánico, comerciantes, transportistas y pequeños negocios atraviesan semanas de baja actividad debido a los bloqueos y protestas que limitan el tránsito fronterizo.
Las calles con poca circulación, puestos cerrados y ferias semivacías reflejan el impacto que enfrenta la región de Puno, donde gran parte de la actividad económica depende del intercambio diario de personas y mercancías entre ambos países.
En el Puente Internacional de Desaguadero, el flujo de viajeros y compradores disminuyó drásticamente desde el inicio de las manifestaciones en Bolivia. La reducción del movimiento afecta especialmente a comerciantes peruanos que dependen de las ferias binacionales de martes y viernes, jornadas que antes concentraban una importante llegada de visitantes bolivianos y turistas extranjeros.
Según reportes difundidos desde la zona, las ventas de algunos comerciantes cayeron hasta en 80%, mientras cerca del 90% de los establecimientos peruanos suspendió temporalmente sus actividades por la falta de clientes.
La reducción de ingresos también obliga a muchos vendedores a permanecer más de doce horas en la vía pública esperando concretar alguna venta. En varios casos, los comerciantes aseguran que pasan toda la jornada sin lograr comercializar sus productos.
El impacto no solo alcanza al comercio ambulatorio. El turismo fronterizo, una de las principales fuentes de movimiento económico en Desaguadero, prácticamente se paralizó en las últimas semanas. La menor llegada de visitantes redujo la demanda de artesanías, prendas de lana y otros productos tradicionales que suelen adquirir los viajeros que cruzan entre Perú y Bolivia.
Además, algunos turistas extranjeros permanecieron retenidos durante días debido a los bloqueos instalados en distintas rutas bolivianas, situación que alteró el tránsito regular de buses y transporte terrestre internacional.
Mientras tanto, ciudadanos peruanos que permanecen en Bolivia también reportan dificultades derivadas del conflicto interno. En varias zonas de la capital boliviana se registran problemas de abastecimiento y aumento de precios tras más de tres semanas de protestas.
La situación genera preocupación en Puno, donde comerciantes y familias vinculadas al intercambio fronterizo observan con incertidumbre el desarrollo del conflicto boliviano. En ciudades como Desaguadero, la economía cotidiana depende en gran medida del tránsito constante entre ambos países, por lo que cualquier paralización en la frontera repercute de inmediato en los ingresos locales.
Por ahora, vendedores y transportistas esperan que la circulación fronteriza recupere cierta normalidad en los próximos días para evitar mayores pérdidas económicas en la región.



