El Decreto Supremo 5675 cambió la estructura del Ejecutivo y convirtió al antiguo Ministerio de Turismo. ¿Cómo funcionará a partir de ahora?
Bolivia modificó nuevamente la estructura institucional encargada de su política turística. El gobierno del presidente Rodrigo Paz eliminó el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía y trasladó sus principales competencias a un nuevo Viceministerio de Turismo Sostenible y Culturas, que funcionará bajo el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La reorganización quedó formalizada mediante el Decreto Supremo 5675, aprobado el 14 de agosto, que reduce a 12 el número de ministerios del Órgano Ejecutivo y redistribuye las funciones de las carteras de Turismo y Planificación. Según informó la Agencia Boliviana de Información (ABI), la medida responde a una política gubernamental destinada a racionalizar la administración, eliminar duplicidades y reducir costos.
El esquema finalmente aprobado introduce, sin embargo, un cambio respecto del anuncio realizado por Paz a comienzos de agosto.
El 3 de agosto, el mandatario había informado que el Ministerio de Turismo dejaría de existir con rango ministerial y sería reemplazado por una Agencia Nacional de Turismo, Folklore y Gastronomía, concebida como una entidad especializada dentro de la nueva estructura estatal. ABI informó entonces que el cambio formaba parte de la reducción del gabinete y del objetivo de concentrar recursos en organismos considerados más operativos.
La norma publicada posteriormente no concretó esa estructura en los mismos términos. En su lugar, las competencias quedaron concentradas en el nuevo viceministerio bajo la Cancillería.
La nueva repartición contará con tres áreas: la Dirección General de Políticas y Desarrollo del Turismo Sostenible, la Dirección General de Patrimonio, Folklore y Culturas y la Dirección General de Desarrollo y Competitividad Gastronómica.
El traslado a Relaciones Exteriores podría entregar a la actividad una mayor vinculación con la promoción internacional y la diplomacia económica, aunque para el sector privado la principal preocupación está puesta en la pérdida del rango ministerial y en la capacidad que tendrá la nueva estructura para coordinar políticas con otras áreas del Estado.
La decisión provocó una rápida reacción de las organizaciones empresariales vinculadas al turismo. La Cámara Boliviana de Turismo (Cabotur) expresó públicamente su rechazo al cierre del ministerio y solicitó mantener un diálogo directo con el gobierno para conocer cómo se garantizará la continuidad de las políticas sectoriales.
Entre las inquietudes aparecen el peso político que tendrá Turismo dentro del Ejecutivo, el presupuesto destinado a promoción, la coordinación público-privada y la continuidad de programas que se encontraban en desarrollo.
La Cámara Boliviana de Hotelería también manifestó preocupación por una eventual pérdida de jerarquía institucional y pidió claridad sobre el funcionamiento del nuevo modelo.
El debate ocurre precisamente cuando el gobierno viene planteando al turismo como uno de los sectores con potencial para generar divisas y empleo. Datos oficiales difundidos en agosto indican que Bolivia recibió más de 1,1 millones de turistas extranjeros durante 2025, mientras el Ejecutivo ha reiterado que turismo, cultura, folklore y gastronomía forman parte de sus áreas prioritarias.
Meses antes de la reorganización, el propio gobierno había comenzado a trabajar en el Plan Maestro de Turismo 2026-2035, diseñado para aumentar la importancia económica de la actividad, mejorar la competitividad y fortalecer la coordinación con el sector privado.


