Modelos exitosos en Panamá y Colombia, aseguró Comex Perú, muestran que esta herramienta puede convertir a la capital peruana en un hub cultural y gastronómico para viajeros en tránsito.
Entre enero y julio de este año, Chile y Estados Unidos se consolidaron como los principales países emisores de turistas hacia el Perú. Sin embargo, algunos mercados vecinos registraron caídas —como Chile (-0,6%), Ecuador (-0,6%) y Brasil (-1,6%)—, lo que plantea la necesidad de buscar nuevas fórmulas para fortalecer el turismo receptivo. Una de ellas es el stopover, estrategia que ya demostró su efectividad en la región, según un informe de ComePerú, la entidad que agrupa a las principales empresas exportadoras, importadoras y proveedoras de servicios de diversos sectores económicos.
El stopover permite a los pasajeros en tránsito prolongar su estadía en una ciudad intermedia, sin costo adicional en el boleto aéreo. Este modelo, ampliamente usado en Europa, ha sido exitoso en América Latina gracias a experiencias como la de Panamá, donde el programa de Copa Airlines atrajo en 2024 a más de 160,000 viajeros, con una proyección de 185,000 para 2025.
El caso colombiano también resulta ilustrativo: en Bogotá, la alianza entre Avianca y el Instituto Distrital de Turismo espera captar 472,000 visitantes adicionales hasta 2026, generando ingresos superiores a US$ 40 millones.
En cuanto al Perú, afirma ComexPerú, Lima tiene una ubicación estratégica. La capital conecta rutas entre Sudamérica y Norteamérica, y gran parte de los pasajeros en tránsito provienen de Chile, lo que abre un “espacio claro” para aplicar esta modalidad. Solo en el primer semestre de 2025, el 32,9% de las visitas a atractivos turísticos de “Lima correspondieron a extranjeros. Sitios como la Huaca Pucllana (68,530 ingresos entre enero y junio) o el Circuito Mágico del Agua, además de los 14 atractivos culturales registrados en el departamento, ofrecen un menú variado para este tipo de viajero”, afirmó ComexPerú.
A ello se suma la gastronomía, reconocida mundialmente. Lima, como capital gastronómica de la región, podría aprovechar el stopover con circuitos culinarios por distritos, valorizando la diversidad de la cocina peruana.