Curazao se mete en el radar del turista peruano con una propuesta distinta de descanso, cultura y mar Caribe.
El interés de los viajeros peruanos por el Caribe mostró un cambio significativo durante 2025. Curazao reportó la llegada de 6.432 turistas procedentes de Perú, cifra que representa un crecimiento de 255% frente al año anterior, de acuerdo con datos de la Oficina de Turismo del destino.
Con ese resultado, Perú encabezó el mayor aumento porcentual de visitantes sudamericanos hacia la isla, por encima de otros mercados de la región como Argentina, con 139%; Chile, con 126%; y Uruguay, con 97%.
El comportamiento responde a nuevas preferencias del viajero peruano, cada vez más orientadas a experiencias pausadas, destinos menos concurridos y propuestas que combinen descanso, cultura y naturaleza.
En ese escenario, Curazao aparece como una alternativa atractiva por su mezcla cultural, marcada por influencias europeas, latinoamericanas y caribeñas. La isla reúne más de 55 nacionalidades, elemento visible en su gastronomía, arquitectura y vida cotidiana.
Otro de los factores que impulsa la demanda es su clima estable. Ubicada fuera del principal cinturón de huracanes, ofrece más de 300 días de sol al año, lo que permite programar viajes en distintas temporadas.
A esto se suma Willemstad, capital declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, reconocida por sus fachadas coloridas, calles históricas, arte urbano y una oferta creciente de cafés, tiendas y espacios culturales.
Aunque no cuenta con una operación aérea directa amplia desde Lima, la conexión se facilita mediante centros de enlace regionales como Panamá y Bogotá, lo que ha favorecido viajes de entre cinco y siete noches.
Entre las actividades más buscadas por los visitantes peruanos figuran el nado con tortugas marinas, el buceo en arrecifes protegidos y los recorridos por más de 35 playas de aguas cristalinas. También pesa la percepción positiva sobre infraestructura, servicios y condiciones de seguridad.
El avance del mercado peruano confirma el mayor interés por destinos caribeños con identidad propia y experiencias diferenciadas, una tendencia que podría mantenerse durante 2026.


