Europa vive un nuevo impulso turístico en 2026, pero un conflicto fuera de sus fronteras comienza a poner a prueba la estabilidad del sector, así lo revela el nuevo informe de la European Travel Commission.
La recuperación turística de Europa mantiene un ritmo sostenido en 2026. Así lo revela el informe “European Tourism: Trends & Prospects Q1 2026”, elaborado por la European Travel Commission (ETC), que registra un aumento de 5.6% en las llegadas internacionales y de 5.5% en las pernoctaciones durante los primeros meses del año frente al mismo periodo de 2025. El reporte atribuye este comportamiento a una demanda resiliente, aunque advierte sobre los efectos que podrían generar el conflicto en Medio Oriente, el incremento de las tarifas aéreas y el aumento de los costos operativos para la industria.
El repunte se produce después de un 2025 que cerró con un aumento de 3.5% en las llegadas internacionales y de 3.3% en las noches de alojamiento. La actividad turística mostró una distribución más equilibrada a lo largo del año, con una mayor participación de los meses de temporada media y baja, especialmente en enero, junio, octubre y diciembre.
Los destinos del norte de Europa lideraron el crecimiento al inicio de 2026. Irlanda registró un incremento de 29.7% en llegadas internacionales, mientras que Finlandia avanzó 12.3%, impulsada por una combinación de turismo vacacional y viajes corporativos.
Italia fue uno de los casos más destacados. El país reportó un crecimiento de 13.5% en llegadas y de 13.7% en pernoctaciones durante los primeros meses del año, favorecido por el impulso generado por los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 y por la buena temporada de esquí.
El interés por los viajes fuera de los meses tradicionales de vacaciones también continúa ganando terreno. Según la ETC, los viajeros siguen buscando temperaturas más suaves durante el invierno europeo, lo que ha beneficiado a destinos mediterráneos como Grecia, Croacia y Chipre. Grecia, por ejemplo, reportó un crecimiento de 33.3% en llegadas internacionales durante enero, aunque con estancias más cortas que en años anteriores.
A pesar de estos resultados, el escenario para el resto de 2026 no está exento de desafíos. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a generar efectos sobre la movilidad internacional mediante el encarecimiento del combustible para aviación, alteraciones en rutas aéreas y dificultades operativas en importantes centros de conexión del Golfo Pérsico. El reporte estima que cerca del 4% de las noches internacionales previstas en Europa durante 2026 podrían verse afectadas por estas disrupciones.
La situación también ha comenzado a reflejarse en los costos de viaje. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) advirtió sobre posibles presiones en el suministro de combustible para aviones y un aumento de las tarifas aéreas, mientras que profesionales de la industria identifican el precio de los vuelos y el incremento de los costos operativos como algunos de los principales retos para este año.
Sin embargo, Europa cuenta con un factor que amortigua parte de estos riesgos: alrededor del 80% de sus viajes receptivos provienen del propio continente. Esa elevada participación del turismo intrarregional reduce la dependencia de mercados de larga distancia y favorece que muchos viajeros opten por destinos europeos percibidos como más cercanos y seguros ante escenarios de incertidumbre internacional.
Las previsiones apuntan a que esta resiliencia continuará durante el resto del año. Tourism Economics proyecta que las llegadas internacionales a Europa aumentarán 7.8% en 2026, acompañadas por un crecimiento de 10.3% en el gasto turístico. España, Portugal y Grecia aparecen entre los países con mayores posibilidades de captar parte de la demanda que podría desviarse desde otras regiones afectadas por la incertidumbre geopolítica.


