Imágenes creadas con IA complican la planificación de viajes

Las imágenes siguen siendo decisivas al elegir un destino, hotel o alquiler vacacional, pero la inteligencia artificial hace cada vez más difícil comprobar qué es auténtico y qué no. Una investigación realizada en EEUU mostró una amplia brecha entre la confianza de los viajeros y su capacidad real para detectar fotografías artificiales.

Las fotografías de playas solitarias, habitaciones impecables y paisajes sin multitudes pueden determinar una reserva en pocos segundos. Sin embargo, la expansión de las herramientas de inteligencia artificial generativa abrió un nuevo riesgo para la industria turística: promocionar destinos, alojamientos o experiencias mediante imágenes que parecen reales, pero que muestran lugares alterados o inexistentes.

Una encuesta citada por la publicación estadounidense TravelPulse reveló que apenas el 5% de los participantes logró identificar correctamente las tres fotografías auténticas incluidas en una prueba comparativa con imágenes generadas mediante inteligencia artificial. En cada ejercicio individual, solo uno de cada cuatro encuestados reconoció la imagen real.

El estudio fue encargado por el Departamento de Desarrollo Turístico de Tennessee y realizado en línea por Talker Research entre el 2 y el 3 de junio de 2026. Participaron 2.000 adultos estadounidenses que habían viajado recientemente o estaban planificando un viaje, por lo que sus resultados no representan necesariamente el comportamiento de todos los mercados internacionales.

La medición, no obstante, muestra una contradicción relevante para el turismo digital. El 52% de los participantes se declaró muy o extremadamente confiado en su capacidad para reconocer imágenes creadas por IA, pero la prueba demostró que esa seguridad no siempre coincide con la habilidad real para detectarlas. Además, el 74% afirmó que no reservaría un viaje sin consultar fotografías previamente.

Las fotografías y los videos fueron mencionados por el 47% de los encuestados como un elemento influyente para elegir un destino, solo por detrás del precio, señalado por el 62%. La dependencia visual fue todavía mayor entre quienes realizan seis o más viajes al año.

Siete de cada diez participantes señalaron que alguna vez llegaron a un destino que se veía considerablemente diferente de las imágenes utilizadas durante la planificación. Entre ellos, más del 80% creyó o sospechó que la inteligencia artificial pudo haber intervenido en esas fotografías. Esa percepción no prueba que todas las imágenes hubieran sido artificiales: las diferencias también pueden deberse a ediciones tradicionales, encuadres selectivos, fotografías antiguas, condiciones climáticas o cambios en la infraestructura.

El problema adquiere una dimensión económica cuando las imágenes forman parte de anuncios falsos. Un alojamiento inexistente puede promocionarse con fotografías generadas desde cero, mientras que otros estafadores copian imágenes y descripciones de propiedades legítimas, sustituyen los datos de contacto y solicitan pagos anticipados.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos advierte que estos anuncios buscan cobrar depósitos, tarifas de reserva o alquileres vacacionales antes de que el consumidor descubra que la propiedad no está disponible o que nunca existió.

Aunque la encuesta se realizó en Estados Unidos, el riesgo se extiende potencialmente a los viajeros globales: la distancia dificulta visitar una propiedad antes de pagar, y las diferencias de idioma, moneda y jurisdicción pueden complicar los reclamos posteriores.

La industria empieza a pensar cómo responder a este desafío. El organismo de turismo de Tennessee es uno de los que reaccionó: lanzó un sistema de certificación para sus fotografías promocionales y se comprometió a no reemplazar imágenes reales de sus destinos con contenidos generados por IA.

Por su parte, la plataforma Booking aconseja buscar las fotografías con herramientas de búsqueda inversa, comprobar si aparecen asociadas con otras propiedades y solicitar imágenes adicionales o un video reciente. También recomienda comparar la descripción con las fotografías y desconfiar de precios considerablemente inferiores a los de alojamientos similares.

La FTC sugiere buscar en internet la dirección de la propiedad y el nombre de la empresa administradora, comprobar que el alojamiento figure en su sitio oficial y evitar pagos mediante transferencias, tarjetas de regalo o criptomonedas cuando el supuesto propietario presiona para cerrar rápidamente la operación.

También resulta conveniente revisar fotografías recientes publicadas por huéspedes, consultar comentarios en más de una plataforma y reservar dentro de canales que mantengan el pago y las comunicaciones protegidos.

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