La campaña presidencial en Perú también pasa por el turismo, un sector clave para empleo, inversión e infraestructura fuera de Lima.
El turismo aparece como uno de los puntos abordados por los candidatos que avanzaron a la segunda vuelta presidencial en Perú, aunque con enfoques distintos sobre reactivación económica, inversión y desarrollo regional. Los planes revisados muestran coincidencias en torno a la recuperación del sector tras la pandemia, pero diferencias en la forma de financiarlo, gestionarlo y articularlo con otras actividades productivas.
Mientras el documento de Keiko Fujimori plantea una estrategia centrada en incentivos tributarios, alianzas público-privadas y recuperación empresarial, el plan de Roberto Sánchez ubica al turismo dentro de una visión más amplia de transformación económica y descentralización territorial.
Turismo como motor de reactivación económica para Keiko Fujimori
El plan de gobierno de Keiko Fujimori aborda el turismo desde la lógica de recuperación del empleo y de las micro y pequeñas empresas golpeadas por la pandemia. El documento señala que el sector representaba el 3.6% del PBI peruano y generaba alrededor de 1.3 millones de puestos de trabajo antes de la crisis sanitaria.
La propuesta de Fuerza Popular sostiene que la caída del turismo produjo pérdidas cercanas a los US$ 2.000 millones y afectó especialmente a las mypes, que concentran más del 90% del ecosistema empresarial turístico del país. Bajo ese diagnóstico, el partido propone una política de reactivación basada en cinco líneas principales.
En estas líneas se incluye la creación de una comisión multisectorial integrada por Economía, Salud, Cultura, Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Producción para coordinar la recuperación turística del país. El plan también apuesta por el turismo vivencial, el ecoturismo y el turismo cultural como herramientas para dinamizar economías regionales y cadenas asociadas a gastronomía, hospedaje, transporte y artesanías, junto con protocolos sanitarios y medidas de bioseguridad para recuperar la confianza de los viajeros.
Además, Fuerza Popular plantea beneficios tributarios, acceso a financiamiento para empresas del sector y el impulso de asociaciones público-privadas y obras por impuestos para desarrollar infraestructura turística, especialmente en conectividad y servicios. Estas medidas se articulan con un modelo económico basado en inversión privada, formalización empresarial y reducción de trabas burocráticas, que incluye apoyo a mypes turísticas mediante simplificación de licencias, créditos a través de COFIDE y programas de capacitación.
El programa también relaciona al turismo con políticas de sostenibilidad, biodiversidad y desarrollo regional. La propuesta contempla inversiones en conectividad, infraestructura y ordenamiento urbano, además de impulsar el ecoturismo y el turismo vivencial para generar actividad económica fuera de Lima y aprovechar la diversidad cultural y natural del Perú.
El plan de Sánchez: turismo ligado a descentralización y transformación productiva
El documento de Roberto Sánchez plantea una mirada distinta sobre el desarrollo económico y territorial del Perú. Aunque el turismo no ocupa un capítulo tan amplio y específico como en el plan de Fuerza Popular, sí aparece relacionado con la descentralización, la economía regional y el fortalecimiento de comunidades locales.
La propuesta parte de una visión más crítica frente al modelo económico peruano de las últimas décadas y plantea una mayor participación del Estado en sectores estratégicos. En esa lógica, el turismo es entendido como una actividad vinculada al patrimonio cultural, las economías comunitarias y la redistribución territorial de ingresos.
El enfoque prioriza la integración de regiones históricamente excluidas del crecimiento económico y propone una mayor articulación entre turismo, cultura, infraestructura y desarrollo local.
También se plantea impulsar circuitos turísticos regionales y proyectos asociados a patrimonio histórico, turismo rural y actividades comunitarias. A diferencia del modelo de Fujimori, el énfasis no recae en incentivos tributarios o asociaciones público-privadas, sino en la planificación estatal y la inversión pública como herramientas de dinamización económica.
Dos enfoques para un mismo sector
Los planes revisados muestran dos caminos diferentes para el turismo peruano.
Por un lado, Keiko Fujimori propone un esquema orientado a la inversión privada, la formalización empresarial y la recuperación rápida del empleo mediante estímulos económicos, financiamiento y promoción internacional.
Por otro, el plan de Sánchez ubica al turismo dentro de una estrategia de transformación territorial y fortalecimiento estatal, con mayor peso de las comunidades locales y de la inversión pública en infraestructura y desarrollo regional.
En ambos casos, el turismo aparece como una actividad con capacidad de generar empleo y movimiento económico, aunque las herramientas planteadas para alcanzar ese objetivo responden a modelos políticos y económicos distintos.



