La región del sur reúne atractivos arqueológicos, experiencias de turismo rural comunitario, arquitectura colonial y gastronomía tradicional. Su aniversario, celebrado cada 4 de noviembre, pone en valor una oferta que se extiende desde el lago Titicaca hasta distintas provincias del altiplano.
Puno conmemora el 358 aniversario de su fundación española con una programación que incluye presentaciones artísticas, ferias artesanales y gastronómicas, conversatorios y representaciones históricas. Entre las actividades destaca la escenificación de la salida mitológica de Manco Cápac y Mama Ocllo de las aguas del lago Titicaca, personajes que, según la tradición andina, fundaron el Imperio inca.
Fundada el 4 de noviembre de 1668, la ciudad cuenta con más de 130.000 habitantes y se encuentra entre los 3.810 y 4.050 metros sobre el nivel del mar. Es conocida como la Ciudad Lacustre por su ubicación junto al Titicaca y como la Capital del Folclor Peruano, reconocimiento asociado a sus más de 350 danzas, que reúnen tradiciones ancestrales y expresiones del mestizaje.
Lago Titicaca y turismo comunitario
El lago Titicaca es el principal referente turístico de Puno y uno de los cinco recursos del Perú que cuentan con Jerarquía 4, la máxima distinción turística. También forma parte de la Reserva Nacional Lago Titicaca, creada en 1978, y fue reconocido como Humedal de Importancia Internacional por la Convención Ramsar en 1997, debido a su importancia como hábitat de aves acuáticas residentes y migratorias.
Con una extensión de 36.180 hectáreas, el lago se divide en tres sectores: el lago Mayor o de Chucuito, el lago Menor o Wiñaymarca y la bahía de Puno. Su importancia también está vinculada con el desarrollo de culturas como Pucará, Tiahuanaco y los reinos aimaras Colla y Lupaca. En sus aguas se encuentran las islas flotantes de los Uros, construidas con totora, una fibra vegetal que crece en las riberas. Sus habitantes mantienen actividades tradicionales como la pesca y la artesanía, y ofrecen experiencias de turismo vivencial que permiten conocer sus costumbres y formas de vida.
Otra alternativa es la isla de Taquile, situada a 3.960 metros de altitud y perteneciente al distrito de Amantaní. Con más de 2.000 habitantes, destaca por su tradición textil, cuyos diseños y colores reflejan el legado cultural de sus pobladores. La isla ofrece experiencias de turismo rural comunitario mediante alojamientos en viviendas familiares y actividades de intercambio cultural. Para llegar, los visitantes deben embarcar en la bahía de Puno y tomar las lanchas que salen entre las 7 y las 9 de la mañana. Debido a la altitud, es importante tomar precauciones durante el recorrido.
Por su parte, Amantaní ofrece experiencias de convivencia con comunidades dedicadas a la agricultura, los tejidos y los tallados en piedra. Entre sus atractivos se encuentran los centros ceremoniales de Pachatata y Pachamama, además de miradores naturales y restos prehispánicos. También dispone de alojamientos rurales gestionados por familias locales.
Gastronomía puneña
La cocina tradicional completa la oferta turística de Puno con preparaciones que aprovechan productos agrícolas y carnes características del altiplano. Entre sus platos más representativos se encuentra la sopa chairo, elaborada con carne de cordero, papas, chuño negro y verduras. También destaca el chupe de quinua, preparado con este grano, del cual Puno es el principal productor del Perú.
Otra preparación tradicional es el Kankacho, compuesto por trozos de cordero asado que se sirven con papas y chuño, además de humitas de maíz. A esta oferta se suman la trucha frita, el chicharrón de alpaca y el caldo de cabeza o Huarjata, preparado con cordero o cerdo, chuño y papas. Entre los postres sobresalen el quispiño, elaborado con harina de quinua, el budín de quinua, la crema volteada de quinua y la mazamorra de quinua.
La variedad de atractivos de Puno permite combinar recorridos culturales, arqueológicos y naturales con experiencias de turismo comunitario y gastronomía tradicional. Las celebraciones de noviembre ponen el foco en este patrimonio y ofrecen una oportunidad para ampliar los recorridos hacia otros destinos del altiplano peruano.


