El turismo entra en una década más tecnológica, diversa y humana

Un informe identifica diez tendencias que marcarán el futuro de la industria turística. Inteligencia artificial, redes sociales, pagos flexibles, calidad de datos y asesoramiento humano aparecen como factores clave.

La industria turística se prepara para una nueva década de transformación, atravesada por la tecnología, la inestabilidad global y cambios profundos en los hábitos de consumo. Según el informe “Supercharging Travel: 10 Trends That Will Shape the Industry Over the Next Decade”, publicado por PhocusWire, los profesionales del sector deberán combinar velocidad operativa, datos confiables, inteligencia artificial y cercanía humana para sostener su competitividad.

En los últimos diez años, la forma de inspirar, comprar y operar viajes cambió de manera estructural, según el estudio. La pandemia aceleró la digitalización, las redes sociales modificaron la etapa de inspiración, la inteligencia artificial comenzó a transformar la búsqueda y planificación, y los viajeros se volvieron más sensibles al precio, pero también más exigentes en términos de experiencia. 

Uno de los puntos destacados del informe es la vigencia del agente de viajes. Frente a los pronósticos que anticipaban su desaparición, el rol del asesor no solo se mantuvo, sino que se fortaleció. En muchos países, el número de agentes de viajes fue creciendo. El desafío, entonces, no es resistir la tecnología, sino usarla para ganar productividad y valor agregado.

La primera gran tendencia es la diversificación del viaje. Los turistas seguirán demandando productos clásicos, como escapadas urbanas, Disney o vacaciones de playa, pero crecerán los pedidos más personalizados: viajes multigeneracionales, experiencias de bienestar, estadías largas vinculadas al trabajo remoto, alojamientos con mayor privacidad y destinos menos masificados. También gana peso la inspiración audiovisual, con viajeros que eligen lugares asociados a series, películas o contenidos de streaming. En ese contexto, el acceso a inventario amplio será decisivo. Para los profesionales, la amplitud de oferta permite responder a viajeros que buscan experiencias cada vez más específicas.

Las redes sociales aparecen como otro motor de cambio. El reporte indica que, el 64 % de los viajeros estadounidenses de la Generación Z tomó alguna decisión de viaje a partir de contenido visto en redes sociales. La tendencia se profundizará con la Generación Alpha, acostumbrada a contenidos breves, visuales e inmediatos. Para agencias y operadores, esto implica desarrollar una presencia digital más estratégica. Ya no alcanza con publicar promociones: las redes funcionan como espacios de inspiración, comunidad, confianza y generación de demanda. El video corto, los reels, los contenidos compartibles y las recomendaciones de creadores seguirán ganando peso en la decisión de viaje.

El informe también subraya la creciente sensibilidad al precio. Viajar se volvió más caro por la inflación, los costos energéticos, la presión salarial, la escasez de mano de obra y el impacto de conflictos internacionales en el combustible. Aunque el segmento de lujo se mantiene más resiliente, los viajeros de ingresos medios y bajos comparan más, buscan valor y evalúan con mayor cautela cada compra. En ese escenario, el rol del asesor será ayudar a equilibrar presupuesto y experiencia. 

La velocidad será otro factor competitivo. Los viajeros esperan respuestas inmediatas y comparan la atención de una agencia con la rapidez de un chatbot o una plataforma online. El planteo es que los profesionales deberán reducir procesos fragmentados y avanzar hacia herramientas integradas que reúnan búsqueda, cotización, reserva, pago y asistencia en un mismo entorno. El capítulo tecnológico más disruptivo es la llegada de la IA agentic, es decir, sistemas capaces de actuar como asistentes autónomos o semiautónomos: investigar, analizar, verificar requisitos, evaluar riesgos e incluso completar operaciones. Sin embargo, la inteligencia artificial necesita una base sólida con datos de calidad. El reporte advierte que muchas empresas turísticas aún conservan información en correos, planillas o sistemas desconectados. Esa estructura limita la automatización y puede generar errores en recomendaciones, precios o personalización.

Los pagos aparecen como una ventaja competitiva en sí misma. El documento sostiene que la forma de pagar también integra la experiencia del viajero. Opciones como pago por link, tarjeta, transferencia, financiamiento, división de costos o condiciones flexibles pueden ser determinantes para cerrar una operación, especialmente en viajes largos o de alto valor. A esto se suma la necesidad de herramientas de prevención de fraude.

Finalmente, el informe confirma que el toque humano será más importante. La posibilidad de hablar con una persona encabeza las razones por las cuales los viajeros recurren a un agente. A medida que la tecnología resuelva más tareas transaccionales, el diferencial del profesional estará en asesorar, interpretar necesidades, resolver problemas y cuidar detalles que una plataforma difícilmente pueda anticipar. La próxima década será entonces híbrida. La tecnología permitirá ganar velocidad, precisión y escala; pero la confianza, la empatía y el criterio seguirán siendo decisivos. Para agencias, operadores y proveedores, el reto será usar la automatización para liberar tiempo y concentrarse en lo que más valor aporta: curar experiencias, acompañar decisiones y construir relaciones duraderas con los viajeros.

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