La evolución de los viajes corporativos hacia formatos más flexibles está generando nuevas demandas para los destinos, desde conectividad y espacios de trabajo hasta propuestas capaces de extender la permanencia. ¿Cómo se prepara Perú para esto?
En destinos como Cusco, Arequipa o las playas del norte, captar turistas ya no dependería solo de sus atractivos, también implicaría ofrecer condiciones que permitan combinar trabajo con ocio.
De acuerdo con el EY Future Travel Behaviors Observatory 2026, que conto con la participación de más de 5.000 personas de cinco países europeos, casi la mitad de los encuestados (44 %) le interesa que sus viajes reúnan las cualidades del bleisure (business + leisure) travel.
Ocho de cada diez personas que viajan por motivos laborales (81 %) muestra deseo de extender un viaje de negocios para disfrutar algunos días de descanso o para trabajar de manera temporal desde un lugar turístico.
Además, el estudio señala que las modalidades más atractivas son trabajar temporalmente desde un destino vacacional (workation) y extender algunos días para bleisure. De igual manera, analiza la tendencia de los nómadas digitales y los viajes orientados a reforzar la consolidación de los equipos de trabajo.
Según Marco Orbezo, socio de Consultoría de EY Perú, “estamos viendo un cambio importante en la forma en que las personas conciben la forma de viajar”. Añadió que los viajeros no buscan desconectarse de sus trabajos, por completo, sino que exploran destinos que les permitan mantenerse conectados mientras disfrutan de experiencias culturales, gastronómicas o de bienestar.
Expresó que “esto está impulsando nuevos modelos de viaje y nuevas exigencias para el sector”.
Para Perú, esta transformación daría oportunidades a destinos con oferta cultural, culinaria o natural que cuenten con condiciones adecuadas para el trabajo remoto.
Orbezo también enfatizó en que el país tiene “atributos turísticos que encajan con esta tendencia, desde su riqueza cultural y gastronómica hasta lugares con un alto potencial para estancias prolongadas”.
Y agregó que no se trata solamente de atraer viajeros por algunos días, es “crear condiciones para que las personas permanezcan más tiempo, consuman más servicios y generen un mayor impacto en la economía local”.
Igualmente, el documento expone que el turismo híbrido ha dejado de ser una tendencia de nicho para convertirse en un nuevo estándar de viaje, promoviendo la necesidad de espacios que combinen actividades laborales y personales.


