El país cerró el primer semestre con 21,08 millones de llegadas internacionales, una baja de 2% frente al mismo período del año anterior.
Después de un 2025 récord, el turismo internacional en Japón entró en una fase de enfriamiento durante 2026. El país registró en el primer semestre del año 21,08 millones de llegadas internacionales, lo que representa una baja de 2% frente al mismo período del año anterior, según cifras de la Japan National Tourism Organization.
El retroceso se acentuó en junio, mes en que las llegadas internacionales cayeron 6,8%, completando así tres meses consecutivos de baja. La cifra marca un cambio de ritmo para un destino que en 2025 había superado por primera vez los 42,7 millones de visitantes extranjeros, impulsado por la debilidad del yen, la reapertura plena de Asia y el fuerte deseo global por viajar a Japón.
La explicación principal está en el derrumbe del mercado chino. Durante el primer semestre, las llegadas desde China retrocedieron 56,4%, con una caída de 57,3% solo en junio. En términos absolutos, Japón recibió alrededor de 2,6 millones menos de turistas chinos que en igual período del año anterior, un golpe considerable para un país que tenía a China como su principal mercado emisor desde 2015.
El origen de la contracción es político. La tensión entre ambos países escaló a fines de 2025, luego de declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre una eventual respuesta militar de Japón ante un ataque chino contra Taiwán. Pekín respondió con protestas diplomáticas y una advertencia oficial a sus ciudadanos para evitar viajes a Japón, medida que impactó rápidamente en reservas, vuelos y flujos turísticos.
El caso japonés vuelve a exponer el riesgo de una dependencia excesiva de un mercado emisor dominante. Sin embargo, la caída china no refleja necesariamente una pérdida general de atractivo del destino.
Por el contrario, casi todos los demás mercados muestran avances. Entre los emisores de mayor crecimiento aparecen México, Rusia, India, Taiwán, Corea del Sur y Medio Oriente; también los mercados occidentales mantienen una tendencia positiva, con aumentos desde Francia, Canadá, España, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido.


