Viajar sin mostrar el pasaporte o abrir la habitación del hotel con reconocimiento facial ya no parece lejano y Amadeus quiere liderar esa transformación.
La biometría empieza a ganar espacio en la industria turística, y empresas tecnológicas como Amadeus quieren convertirla en parte habitual de la experiencia de viaje. La posibilidad de abordar un vuelo sin tarjeta de embarque, cruzar fronteras sin presentar el pasaporte o acceder a una habitación de hotel mediante reconocimiento facial ya forma parte de los desarrollos que avanzan en aeropuertos y terminales de todo el mundo.
En ese contexto, la compañía anunció la compra de Idemia Public Security por 1.200 millones de euros, una operación con la que busca ampliar su presencia en soluciones de identificación biométrica y control de accesos. La adquisición se suma a la compra de Vision-Box, realizada en 2024, y a la implementación de sistemas en instalaciones como el Aeropuerto Internacional de Narita.
La estrategia apunta a que la biometría deje de ser una herramienta exclusivamente de seguridad para convertirse en parte integral de la operación turística. Además de agilizar el tránsito en aeropuertos, estas tecnologías prometen reducir tiempos de espera, disminuir congestiones y transformar el diseño de las terminales al reducir la dependencia de los controles físicos tradicionales.
Este movimiento también refleja un momento de transformación para el negocio central de Amadeus. Aunque la compañía cerró 2025 con mayores ingresos, utilidades y reservas procesadas, el mercado mantiene dudas sobre la capacidad de su modelo tradicional para sostener el mismo ritmo de crecimiento en el largo plazo.
El avance de la inteligencia artificial y las ventas directas reconfiguran el negocio aéreo
La atención está puesta sobre el GDS, la plataforma que conecta aerolíneas, hoteles y agencias de viajes para gestionar reservas en tiempo real. Analistas del sector consideran que el avance del estándar NDC, impulsado por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), permite a las aerolíneas vender de forma más directa, personalizar tarifas y reducir su dependencia de intermediarios tecnológicos.
A eso se suma el crecimiento de plataformas basadas en inteligencia artificial y de actores externos al sector turístico, como Google Flights, que comienzan a disputar espacios en la comercialización de viajes.
Las dudas del mercado se han reflejado en el comportamiento bursátil de la empresa. Tras alcanzar máximos en 2025, las acciones de Amadeus han retrocedido en medio de la presión que enfrentan varias compañías tecnológicas tradicionales ante el avance de soluciones nativas de inteligencia artificial.
Para algunos expertos, la apuesta por la biometría representa una vía para diversificar ingresos y mantener control sobre distintas etapas de la experiencia del viajero. Otros consideran que el reto principal sigue siendo la evolución de su negocio de distribución aérea y la adaptación de sus plataformas a los nuevos modelos de comercialización impulsados por las aerolíneas.
La discusión sobre privacidad y custodia de datos sensibles se perfila como uno de los principales desafíos para la expansión de estas tecnologías, en particular en infraestructuras críticas como aeropuertos y controles migratorios.
Con todo, las proyecciones de tráfico aéreo siguen siendo favorables. Las previsiones de la industria apuntan a un crecimiento anual promedio cercano al 3,8 %, una tendencia que podría duplicar el número de viajeros en las próximas dos décadas y llevar el tráfico mundial hasta los 8.000 millones de pasajeros. En ese escenario, compañías como Amadeus buscan posicionarse no solo como proveedores de reservas, sino también como gestores de la identidad digital de los viajeros.


