GOL ya abrió la venta de pasajes para su ruta directa entre Río de Janeiro y Nueva York en 2027, una de sus apuestas más ambiciosas fuera de Sudamérica y clave en su expansión de largo alcance.
El crecimiento internacional de GOL Linhas Aéreas sigue tomando forma. La compañía puso en marcha la venta de boletos para su ruta directa entre Río de Janeiro y Nueva York durante la temporada 2027, una operación que se apoyará en la incorporación de aviones Airbus A330 y que marcará un nuevo paso en su estrategia de vuelos de largo alcance.
La conexión unirá el Aeropuerto Internacional de Galeão, en Río de Janeiro (GIG) con el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK) a partir del 28 de marzo de 2027. El servicio contará con tres frecuencias semanales en cada sentido.
Desde Río de Janeiro, los vuelos despegarán los miércoles, viernes y domingos a las 09:55 p.m., con llegada a Nueva York a las 6:55 a.m. del día siguiente. En sentido contrario, las operaciones partirán de JFK los lunes, jueves y sábados a las 11:00 p.m. y aterrizarán en Brasil a las 9:55 a.m.
La nueva ruta forma parte de los planes de crecimiento de la aerolínea en mercados internacionales y del desarrollo de Río de Janeiro como eje de sus futuras operaciones de largo recorrido.
La llegada de los Airbus A330 permitirá a GOL ampliar su alcance más allá de Sudamérica y avanzar en una estrategia enfocada en destinos de mayor distancia, un segmento que históricamente no había tenido un peso significativo dentro de su red.
A ello se suma el acuerdo comercial con American Airlines, mediante el cual los pasajeros podrán adquirir los boletos también a través de los canales de distribución de la compañía estadounidense, ampliando el acceso al nuevo servicio.
Aunque la operación regular para la temporada 2027 comenzará a finales de marzo, la conexión tendrá su primer vuelo el 8 de julio de 2026, coincidiendo con el período vacacional de invierno en Brasil.
La apertura anticipada de las ventas responde a la política comercial de GOL, que permite reservar pasajes con hasta 330 días de antelación, una medida orientada a captar viajeros que planifican sus desplazamientos internacionales con mayor previsión.



