Más allá del Inti Raymi, junio reúne algunas de las celebraciones más impresionantes del Perú, entre ellas una peregrinación a 4.800 metros de altura y el fervor del Corpus Christi.
Con la llegada de junio, Cusco entra en el periodo más emblemático de su calendario cultural. El Inti Raymi, el Corpus Christi y la peregrinación del Señor de Qoyllur Riti encabezan una serie de celebraciones que muestran la diversidad de tradiciones que definen la identidad de la antigua capital inca.
El denominado mes jubilar convierte a la ciudad en un gran escenario donde conviven el legado andino y las tradiciones surgidas tras el encuentro con la cultura española. El resultado es una agenda marcada por rituales, procesiones y festivales que ofrecen una mirada profunda a la identidad cusqueña.
Del agradecimiento a la Pachamama al fervor del Corpus Christi
Las actividades comienzan el 1 de junio con la tradicional ofrenda a la Pachamama, una ceremonia de raíces prehispánicas que simboliza la reciprocidad entre las comunidades andinas y la Madre Tierra. Durante este acto también se rinde tributo a los apus o montañas tutelares mediante ofrendas de hoja de coca y chicha para propiciar el bienestar colectivo y el buen desarrollo de las festividades.
Días después llega una de las expresiones religiosas más multitudinarias de la región. El Corpus Christi, cuya fecha central este año corresponde al 4 de junio, reúne a miles de fieles en torno a la procesión de 15 imágenes de santos y advocaciones marianas procedentes de distintas parroquias de la ciudad.
La Plaza de Armas se convierte en el epicentro de la celebración con la instalación de altares y el encuentro de las imágenes con el Santísimo Sacramento. La programación continúa el 11 de junio con la Octava del Corpus Christi, que incluye una nueva misa y procesión.
En paralelo, la gastronomía ocupa un lugar protagónico gracias al Festival del Chiriuchu. Este encuentro reúne a cocineras tradicionales que preparan uno de los platos más representativos de Cusco, elaborado con cuy al horno, gallina sancochada, charqui o chalona, morcilla, chorizo, cochayuyo, torrejas, maíz tostado y queso, acompañado con rocoto para quienes prefieren sabores más intensos.
El 24 de junio tiene lugar el acontecimiento más esperado del calendario festivo: el Inti Raymi o Fiesta del Sol. La ceremonia, vinculada al solsticio de invierno, fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación y como acto oficial de identidad nacional.
Cada año congrega a miles de visitantes que siguen la representación de este antiguo ritual incaico en tres escenarios emblemáticos: el Coricancha, la Plaza de Armas y la fortaleza de Sacsayhuamán, donde se desarrolla la ceremonia principal de homenaje al dios Sol.
En esta edición, David Ancca Cuyo y Helen Quiñones Loaiza fueron seleccionados para interpretar al inca y la coya, personajes centrales de la escenificación.
La antesala del Inti Raymi también se vive en las calles. El 22 de junio desfilan las comparsas de las 13 provincias cusqueñas para rendir tributo a la Ciudad Imperial, mientras que el 23 de junio más de 250 instituciones educativas, entidades públicas y organizaciones privadas participan en el tradicional desfile cívico con danzas, música y vestimentas típicas.
Durante el mes jubilar también se recuerda a Humberto Vidal Unda, impulsor de la reinstauración del Inti Raymi en 1944. El homenaje póstumo reúne a autoridades y delegaciones estudiantiles en la plazoleta de Almudena.
Qoyllur Riti, una peregrinación entre fe y tradición andina
Entre las celebraciones más singulares figura la festividad del Señor de Qoyllur Riti, considerada una de las mayores expresiones del sincretismo entre la cosmovisión andina y la fe cristiana.
Miles de peregrinos llegan hasta el distrito de Ocongate, en la provincia de Quispicanchi, para emprender una caminata hacia el nevado Colke Punku, ubicado a 4.800 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentra la imagen de Cristo grabada en una roca.
La celebración, que se prolonga hasta el 26 de julio, convoca a comunidades quechuas, agrupaciones de danzantes conocidas como «naciones» y visitantes nacionales e internacionales. Comparsas como Qhapaq Qolla, Huayllaschas, K’achampa, Wayri Chunchus, Contradanza y Qhapaq Negros forman parte de una manifestación cultural que combina música, devoción y resistencia física en uno de los paisajes más imponentes de los Andes peruanos.
El cierre del mes llega con el Kacharpari, jornada festiva que reúne danzas, comparsas y propuestas gastronómicas para despedir las celebraciones jubilares. A ello se suman actividades abiertas al público, como espectáculos de luz y sonido y conciertos especiales, que completan una agenda que convierte a junio en uno de los mejores momentos para descubrir el lado más auténtico de Cusco.


